San Pelayo


San Pelayo fue fundado por Antonio De la Torre y Miranda el 6 de mayo de 1777.
Antes de la llegada de don Antonio de la Torre y Miranda existía un asentamiento humano denominada Cacagual, nombre que se originó en la riqueza de cultivos de cacao, fruto de mucho interés para los españoles. Su primera fundación se realizó sobre la margen izquierda del río, pero, las periódicas inundaciones del Sinú hicieron que don Antonio de la Torre y Miranda lo trasladara al sitio actual.
En su noticia individual don Antonio de la Torre y Miranda escribió: "En la isla (Sabá) que forman los dos caños del río Sinú entre Lorica y Cereté en las orillas del caño de la derecha fundé el sitio de San Pelayo, así para la comodidad del tránsito de dicho río como para el beneficio de estas tierras y ciénagas y contención de los gentiles del Darién".
San Pelayo todavía en el siglo XVIII estaba bajo la cercana influencia de la Ciénaga Grande, con muchos caños y arroyos, caracterizando a la zona como muy cenagosa.
James J. Parsons en su libro "Las Regiones Tropicales y Americanas" se refirió así al clima y a la sedimentación fluvial en el valle del Sinú: "... es la principal depresión estructural situada en medio de las colinas terciarias de desarrollo paralelo y extendidas al norte y al noroeste".
Luego afirma: "posee un clima tropical suficientemente húmedo para mantener un bosque alto, lujuriante, y semicaducifólio para mantenernos en las situaciones menos perturbadas a pesar de una marcada temporada seca durante los primeros meses del año".
En la región en donde está ubicado el Municipio de San Pelayo había una extraordinaria riqueza en flora, en fauna, hídrica y un suelo que se ha considerado de los más fértiles del mundo.
Don Jaime Exbrayat Boncompain en su historia de Montería dice: "sus primeros pobladores fueron casi todos españoles, cuyos descendientes sin mestizaje algunos viven todavía diseminados en numerosos pueblos de la región llamada "Las Guamas".
Es probable que sus primeros pobladores fueran indígenas pertenecientes al resguardo de Cereté - Mocarí. Posiblemente su población, de blancos, mestizos, indios y negros hubieran entrado en contacto con doña Francisca Bautista de Bohórquez, mujer española que impulsó la primera colonización del Sinú, entre los años de 1690 y 1721, quien organizó la explotación de riquezas naturales con ganadería, maderas, artesanías y transporte.

Foto: Grupo Vive Nuestro Porro


Fuente Bibliografica:
http://www.sanpelayo-cordoba.gov.co/informacion_general.shtml#historia

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