Unidos al son del ritmo caribeño


Joe Arroyo y Adriana Lucía estarán en el Gran Concierto Nacional del 20 de julio

Adriana Lucía y Joe Arroyo son exponentes destacados de las sonoridades del Caribe colombiano.


Después de entonar el último verso de La rebelión, Adriana Lucía lo miró a los ojos y se arrodilló. Y mientras decía ‘no le pegue a la negra’, la reverencia se hacía evidente. Joe Arroyo, complacido y emocionado, entendió que ella estaba ahí por él y que en sus carreras había más de un escenario en común. La actitud, ni más ni menos, era la de una alumna agradeciéndolo a su profesor tantos años de sabiduría.
Discípula y maestro, dos generaciones en sintonía con la música colombiana, se encontraron para hablar del arte sonoro, para justificar la herencia folclórica y para ratificar que el poderío de esta nación está en su diversidad cultural.
El Espectador hace la primera entrega de una serie de especiales dedicados a las leyendas y a las jóvenes figuras del folclor nacional. Un homenaje a la música y un tributo a sus exponentes.
Adriana Lucía: Yo tuve el honor de ser nominada al Premio Grammy en la categoría al mejor álbum tropical contemporáneo. En esa oportunidad competí con José Feliciano y con el maestro Joe Arroyo. Eso fue en Houston y ahí tuve el gusto de saludarlo y recuerdo que, como siempre, apoyó mi trabajo. Esa fue la última vez que nos vimos, ¿no?
Joe Arroyo: Yo recuerdo las palabras que te dije, pero no me acuerdo del encuentro, aunque todo lo que tú digas es verdad. Yo siempre he dicho que tú eres la heredera de todo lo mucho o lo poco que hayamos hecho los veteranos por la música del Caribe… en este momento llevas la antorcha olímpica.
A.L.: Pero tú no eres ningún veterano…
J.A.: Yo tengo mis 50 y algo, pero soy un veterano bacano.
A.L.: Yo siempre he dicho que el más grande de todos, incluyéndolos a todos, es Joe Arroyo. A mí me gusta cantar con muchas personas, pero estar al lado de Álvaro José es un inmenso orgullo. Yo te admiro y te respeto desde que tengo uso de razón.
J.A.: Muchas gracias. Con artistas como Adriana Lucía es que uno dice que valió la pena todo el esfuerzo.
A.L.: A mí hay un componente de la música tuya que siempre me ha llamado la atención y es su carácter atemporal. Uno escucha una canción y no sabe si salió ayer o hace 15 ó 20 años.
J.A.: Esa es la idea de crear música, ¿no?
A.L.: Es lo mismo que pasa con las composiciones de Juan Luis Guerra y es que artistas como ustedes no están pendientes de los sonidos de moda ni de los elementos de vanguardia.
J.A.: Los artistas debemos tener una identidad.
A.L.: Yo creo que la identidad tuya está marcada por la labor de composición. Yo siempre he admirado tu trabajo, pero lo que más rescato es esa facilidad para crear.
J.A.: La gente ha tenido también un papel importante, porque me ha recibido con gusto y eso es muy bueno.
A.L.: Otra característica chévere de tu música es que tiene la particularidad de que pusiste a bailar al país entero, pero también lo pusiste a pensar porque tus letras son muy profundas. Tú has hecho canciones de denuncia y de rebeldía, lo que pasa es que la gente estaba enrumbada y no se daba cuenta de lo que cantabas.
J.A.: La experiencia te va diciendo lo que debes hacer en la música. Ese tiempo en el que la gente aceptaba ese tipo de propuestas era muy bueno y con los años yo identificaba el gusto del público.
A.L.: Además, propusiste un sonido porque nadie tiene duda de que el ‘joesón’ eres tú y solamente tú. Pero en la salsa también impusiste un sonido y eso no lo hace mucha gente.
J.A.: Es que a la gente le gusta mucho el sonido caribeño y eso es muy legal. Me parece que el hecho de que esos aires sean bailables ha influido en que todo el país haya asimilado mi música como propia.
A.L.: Yo creo que todos los que nacimos en el Caribe o a la orilla del río tenemos que saber que nada es propio y que todo nos viene de afuera. Yo soy de Lorica y ahí llegó mucha cosa de los sirios y libaneses. Por eso creo que lo caribeño es una mezcla y por eso la gente se identifica tanto, porque lo siente cercano.
J.A.: Claro… lo siente propio y lo asimilaba mejor porque lo puede bailar.
A.L.: Enseñarle a bailar joropo a alguien es muy difícil, pero decirle que tiene que dar dos pasitos para un lado y dos para el otro es algo sencillo.
J.A.: Yo pienso que la música que he hecho es un granito de arena para nuestro folclor y para la cultura de Colombia y quiero seguir aportando. Para mí, hacer música es vida y a mí no me toca hacer mucho esfuerzo para componer ni para interpretar.
A.L.: Eso, tal vez, es lo que nos falta en la actualidad. Yo un día me enteré de que tus arreglos los hacías con la boca y por eso puedo decir que Joe es música. Ahora hay mucha gente que quiere hacer música a la fuerza y así no se puede.
J.A.: La música tiene que salir natural… es algo así como el grito que hago cuando estoy cantando y cuando estoy sabroso y ahí, en ese momento, me sale el gritico.
A.L.: A mí lo que siempre me ha identificado es la ronquera, aunque mucha gente dice que yo hablo como canto.
Joe Arroyo: el centurión musical
Con agrupaciones como Los Caporales del Magdalena, Fruko y sus Tesos y The Latin Brothers, Álvaro José Arroyo alcanzó la madurez suficiente para ingeniarse su propio sonido, el mismo que le ha dado la vuelta al mundo y lo ha posicionado como una figura indiscutible dentro del espectro musical de Colombia.
Sus habilidades le han permitido pasearse con autoridad por las sonoridades folclóricas del litoral. La fusión entre el porro, la cumbia y la champeta, con la influencia permanente de la salsa, recibió en su honor el nombre de ‘joesón’.
Con su orquesta La Verdad ha interpretado éxitos tan importantes como En Barranquilla me quedo, La noche, A mi Dios todo le debo y Me le fugué a la candela.


tomado de:http://www.elespectador.com/ junio 13 de 2009

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